Curiosa la historia de
Firefox: empezó llamándose Phoenix, pero por problemas legales tuvieron que cambiarle el nombre. Así que pasó a llamarse Firebird, con la mala fortuna de que había una base de datos que también se llamaba así. Mozilla, la fundación que desarrolla el producto, debía cambiar otra vez. Se barajaron las posibilidades de Mozilla Firebird o Firebird Browser. Al final el nombre elegido fue
Firefox, que aunque literalmente significa Zorro de Fuego, es el nombre común del oso panda rojo. Tanto cambio de nombre enfureció a parte de los usuarios de este navegador, hasta el punto de que, para la versión 1.0.x, se creó una extensión llamada
firesomething, que permitía al usuario cambiar el nombre del navegador de manera aleatoria.